Nunca he entendido cómo BILBAO tiene un caminante tan pequeño, que no tiene ningún aliciente, ni en su forma ni en su colocación. Deberíamos de haber tomado ejemplo del caminante de Vitoria: alto, elegante, moderno y atractivo desde todos los puntos de vista. Habría que vigilar más el dudoso gusto de nuestros políticos, que luego, ya se sabe, el dinero no lo ponen ellos.... pero eso es otra historia.

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